30/6/16

ASESINO SERIAL DEL AÑO Capítulo octavo




El fin de la ilusión



I

Le pesaban los hombros, latía su sien dolorosamente. Una burbuja amarga, simulando un yo-yo, iba desde su boca al estómago. Derrumbado en el sillón frente al monitor, revisaba con desconcierto, por centésima vez, las grabaciones de la noche del homicidio, buscando el mínimo indicio que pudiese incriminar a Lucas Agüero. Todavía no asimilaba el hecho de que el maldito asesinara a Urraya en sus propias narices. El tipo se cagaba de risa de él y toda la inepta policía de Miami. El enojo sumada a la impotencia y frustración eran inenarrables. Presentía que estaba al llegar la comunicación del superintendente donde lo relevaba del caso pasándolo a retiro.

—¡Qué deshonrosa forma de jubilarse —se lamentó tristemente. Cerraba con broche de plástico una carrera de oro que lo había encumbrado a nivel de leyenda.

El forense le informó que la víctima fue asesinada entre las doce y la una de la madrugada. Estaba claro para todos los demás que el argentino no tenía nada que ver con ello, pues en esas horas no se había movido de su departamento. Sin embargo Avalón seguía pensando lo contrario. Apostó todo su prestigio a la culpabilidad del joven, si hasta había acertado sobre cual sería el siguiente nombre en la lista de Agüero.