20/10/14

Allá en el lejano norte… alguna vez

 
                                 



            Lo primero que acarició sus oídos ese amanecer fue la voz de Mónica aporreando una chamarrita de Jorge Méndez sobre amores perdidos. Hacía tiempo que no la escuchaba cantar cosas de su tierra, más de quince años sin exagerar. Debía ser el tema de la promoción ganada un par de días atrás lo que la mantenía excitada. Un gran anhelo cumplido; directora artística de la productora publicitaria neoyorkina Road Eight. Ahora si podría decirse que la familia terminaba de afianzarse económica y espiritualmente en el país del norte. Tras sus espaldas quedaba un cuarto de siglo en Miami con tres libros de cuentos y dos novelas como legado. Federico Hugo Wollman se sentía bien conforme con su vida. Nada más podía pedir.

Abrió los ojos con una sonrisa de complacencia dibujada en el rostro, gesto que tardo en borrársele una fracción de segundo. Cristina y Néstor, acompañados de Juan Domingo y Evita, lo saludaban desde un gran afiche estampado en la pared. Un sorbo de saliva se atoró en su garganta, pestañó con fuerza un par de veces intentando borrar la imagen. Un dolor de cabeza descendía desde la coronilla esparciéndose por su sien. La boca pastosa con sabor a vomito le terminó de confirmar sus sospechas, estaba destilando una tremenda guayaba.

No era el poster político, inexistente hasta ayer, ni siquiera la resaca alcohólica lo que más lo incomodaba, acababa de caer en cuenta que aquella no era su cama, que no estaba en su pieza y que no llevaba puesta su ropa de dormir. ¡Vaya borrachera debía haberse pegado! ¿Pero de dónde?, si anoche no tomó ni un traguito de tinto. Para colmo de males hacia un frio de pelarse, calculó con suerte unos cincuenta grados Fahrenheit. ¿Cómo era posible si estaban en verano? Hugo respiró entrecortadamente, el parpado derecho comenzó a titilarle. No entendía que carajo estaba sucediendo. Era un domingo de fines de julio en Coral Gables, en el condado de Miami. Anoche se habían acostado con el aire acondicionado al tope y casi noventa grados allá afuera.

11/10/14

"Tras el resquicio" fue premiado en España

            Con sumo agrado les comunico que mi relato "Tras el resquicio", fue elegido como uno de los catorce finalistas en el XII Certamen Internacional de Microcuento Fantástico miNatura 2014 realizado en San Juan de Moró, España. Doscientos sesenta y cuatro cuentos provenientes de España y diecinueve países de hispano América participaron en este ya clásico concurso del género de lo fantástico. En breve verá la luz el dossier especial de la Revista Digital miNatura dedicado al XII Certamen Internacional de Microcuento Fantástico miNatura 2014 (Revista Digital miNatura 138) en el que se podrán leer tanto el cuento ganador como los finalistas y la mención especial...

                              http://certamenesliterariosminatura.blogspot.com.es/

20/9/14

LA LUNA FAVORITA DE LOS LOBOS


La luna favorita de los lobos
W.G.G
Tras las montañas, pispiaba la luna favorita de los lobos. El viento se entretenía enredándose entre álamos y sauces llorones. Remataba la curiosa melodía, el rumor del agua al rozar los peñascos y el tintineo casi imperceptible de las hojas.

A unos treinta metros del arroyo, un conjunto de tres carpas se distribuía en uno de los pocos espacios donde no existían árboles. El bullicio que rodeó a la cena, con posterior mateada, había dado paso a una reposada charla, interrumpida por largos silencios y el  canto de un par de lechuzas. El círculo de ocho adolescentes rodeaba el fogón, donde se tiznaba una pava casi sin agua.

—En el restaurante del camping encontré un folleto con una leyenda sobre un cementerio indio que está aquí cerca, —dije como al descuido, intentando reavivar una charla ya muerta desde hacía rato.

—Ahá, —murmuró Gustavo, alzando a la mitad un parpado para mirarme con desgano.

—Siempre me fascinó contar historias de terror y más en ambientes como el de aquella noche, pero mi adormilada audiencia estaba más por entrar a roncar a las carpas que por escuchar al pesado mocha hablando huevadas.

—Dice que cuando, a la medianoche, la luna alumbra las tumbas, las almas de los indios comienzan a vagar por la zona matando a los hombres blancos que encuentran a su paso. Buscan desquitarse de aquellos que los exterminaron siglos atrás.

13/8/14

Con tu verde palidez


                                             
Walter G Greulach

Para mi ciudad, en su centenario...
El haz se filtraba entre las persianas e imprimía el perfil de Abelardo sobre un poster de los cien años de General Alvear. Ese gélido mediodía de agosto lo encontraba derrumbado en el sofá del living con la frente perlada por el sudor. Los ojos fijos en la puerta de calle, el índice jugueteando con el tambor de la 38 Smith & Wesson y un negativo de su familia arrugado en la mano izquierda. Cinco balas con un nombre querido en cada una de ellas completaban el angustiante cuadro.

¿Pero cómo había llegado allí el más chico de los Camuzzo?

 Seis meses atrás su vida transitaba aceitádamente. Acababa de ganar un premio provincial por su foto sobre el casi seco rio Atuel; el matrimonio se había fortalecido tras unas bodas de plata, con luna de miel en un búngalow en Potrerillos y como broche, su única hija esperaba al anhelado primer nieto. Entonces llegó el tipo aquel y, como alma corrida por el cachudo, entró a los tropezones a Fotos Camuzzo.

3/7/14

Extraña flor


          W.G.G

               


           A nuestro pionero Seizo Hoshi


Real del Padre Mza. Argentina, febrero del 2014.


Sucedió en verano, a principios de la segunda luna de enero de un año que mi memoria impide cifrar. Aunque aún mantengo nítidos el contexto y los hechos que se fueron desencadenando a lo largo de aquel día, el más inusual de mi existencia. Tras unas cuantas décadas traigo la historia a colación. Dos hallazgos, el dia de ayer, me dieron la certeza que no fue un sueño o una alucinación producto del exceso de cannabis.


Enfundado en mis ochenta años, extremadamente solo y con una compilación de males que me permiten olfatear las parcas, me dispongo a confesarles una experiencia extraordinario. Las dieciséis horas en que transité un mundo que no era el nuestro.


De una cosa estoy seguro, era el principio de los setenta, recuerdo que don Hoshi acababa de fallecer y corría un sentimiento de pesar por la colectividad nipona. Nuestra finca colinda con el sitio donde se emplazaba “Los Nogales” y nuestro pueblo se edificó en gran parte por el empuje de este gran visionario.

Me encontraba aquel anochecer bajo el sol de noche, estudiando las facturas desparramadas sobre la mesa situada en la parte más frondosa de mi vergel. Una fresca brisa aminoraba el calor y la humedad que esa tarde habían sido insoportables. Llovió como demonios aquella temporada y los helechos, bromelias, orquídeas, pasionarias, potus y demás plantas tropicales se hallaban exultantes.

30/6/14

Cábalas



 W.G.G

José Gastón Méndez saltó por el borde derecho de la cama aquel lunes treinta de junio del 2014 y apoyó primero el pie izquierdo, en la cuarta baldosa de la tercer hilera.

Dejó el cepillo de dientes verde loro en el agujero del medio, donde lo dejaba siempre. De fondo sonaba Radio Nacional, el mismo programa que venía  escuchando al levantarse (antes de ir al trabajo)  en las dos últimas décadas. Buscó una nueva afeitadora descartable, la anterior ya tenía tres usos y desde que recordaba las utilizaba solo tres veces.

Comió dos tostadas con manteca y dulce de durazno, la semana que viene le tocaba dulce de higo. Café con leche en la taza grande de su viejo y dos cucharaditas tres cuartos de azúcar morena. Hojeó las deportivas del Diario y se arrodilló uniendo las palmas  al ver la foto de su ídolo máximo con la diez albiceleste. Como lo venía haciendo desde que comenzó el mundial.

11/6/14

Tras el resquicio



W.G.G
El rayo de luz calentó apenas un punto de su frente, si es que a eso pudiese llamársele así, y unido al coro de vocecillas fue suficiente para despertarla. Todas las mañanas idéntico ritual, los mismos movimientos. Igual expectativa a la de aquel remoto amanecer cuando asombrada vio el haz luminoso penetrando  el resquicio que en una grieta de la pared se revelaba.

La criatura se arrastró con torpes balanceos, apoyándose en las extremidades superiores, unos cortos chonguitos terminados en aletas. Dando coletazos con el muñón que nacía bajo su cintura logró apoyar su gran ojo contra la rajadura, único vínculo que con la realidad tenía. Esa iluminada hendidura que lo mantenía con vida tras tantos años de encierro y que en el altillo del tercer piso evitaba la oscuridad absoluta. No solo habían tapiado las ventanas sino que también se hallaban cubiertas con gruesas cortinas. Alrededor de la puerta, una goma completaba lo necesario para lograr esta negrura total.

10/6/14

¿Quién eres W.G.G?


Quería compartir con Uds. las palabras que un coterráneo subió a la red. Elogios que agradezco pero de los cuales no soy para nada merecedor. Lo hago solo para resaltar principalmente lo lindo que escribe Armando Antonio Amieva, un fiel lector de mis dislates literarios.

 

 


¿QUIEN ERES, WALTER GERARDO GREULACH? 
Si lo averiguo por Internet, me dice: Walter Greulach es un sanrafaelino nacido en Jaime Prats. Hoy, reside en Miami y colabora con Mediamza.com a través de esta columna a la que él llama El Quijote Verde. Esta es otra de sus entregas dominicales.

Y desde ese mismo momento, ya comienza a llamar la atención este joven escritor: Es que habiendo salido de un pueblito tan chiquito de la Provincia de Mendoza, parece imposible que se haya radicado en EEUU y sobre todo, que esté triunfando en esos lugares tan cerrados a nuestra idiosincrasia.

7/6/14

Pelotazos que arañan el travesaño del alma – Final




Walter Gerardo Greulach

¡Ya lo sé! No hace falta que me lo repitan…

 Que toda la preparación ha sido un espectáculo de despilfarro y corrupción. Que allá hay mucha gente con serias necesidades, que es algo indigno, una falta de respeto todo lo que se ha gastado… lo sé, lo sé. Que a esto ya poco le queda de deporte. Que nuestro gobierno va a aprovechar esos días para acomodar los porotos lo mejor posible. Aumentando impuestos, bajando subvenciones, aprobando decretos, enturbiando procesos judiciales, etc. etc. En síntesis que nos la van a tratar de meter a todas tras la fenomenal pantalla que se llama copa mundial de futbol…

¡Claro que lo sé!

2/6/14

VII Premio Cryptshow Festival de Relato de Terror, Fantasía y Ciencia Ficción (Badalona España).




Un cordial saludo Walter Greulach.

Nos complace comunicarle que su relato La última proeza de Luciano Andrés Parra ha sido uno de los finalistas del VII Premio Cryptshow Festival de Relato de Terror, Fantasía y Ciencia Ficción (Badalona España).
El texto será incluido en al anuario Cryptonomikon VII, que se podrá adquirir en el propio festival y también circulara en formato papel... y digital por el mundo entero.

Reciba nuestra enhorabuena y gracias por participar en nuestro certamen.
Cryptshow Festival

www.cryptshow.com

21/5/14

HIPERSOMNIA

W.G.G
                 
           Al maestro H.P.Lovecraft

           No se quienes son, aunque estoy segura de que existen y me llaman. No podré resistir mucho tiempo. Hay algo maligno en el tono de las voces, algo terrible se esconde tras esos sonidos y sin embargo cada vez me cuesta más ignorarlos.

Me llamo Quiara Sortino, vivo en Pisa, Italia y tengo diecinueve años. Cursaba en la facu el segundo año hasta hace un par de meses en que ya no pude continuar. Más bien no me dejaron, me quieren solo para ellos.

          Como concebir que hubo un tiempo  normal, feliz, en mi existencia, en el que caminaba libre por las calles. Han pasado tres años desde que una adolescente típica, con novio, amigas, un perrito, en fin con un proyecto de vida, comenzara a transformarse en una lunática… ni más ni menos.

19/5/14

EL BUSCADOR DE RECORDS

Walter Gerardo Greulach

Curiosidades,Mundo de comida

 Disfrutaba jugar con el peligro, en una actividad rayana en lo demencial. Era un adicto a esa infusión de adrenalina que recorre nuestras venas en  instantes de tensión al límite. Y cada vez forzaba más el umbral, buscando un desenlace que a todas luces se aproximaba. Quizás por ello estaba en aquel momento acostado dentro de ese extraño supositorio dorado, inmovilizado de pies a cabeza y con cientos de sensores que cubrían su desnudez. Una música de violines y chelos le llegaba a través de los auriculares.

—Para que te serenes —lo alentó Harvey Love, el tipo con más cara de loco que conoció en su vida.

—Calmarme, ja —masculló Luciano.

Tenía tensionado hasta los pelos, y el corazón, bombeando a mil doscientos por hora, lucia como si en cualquier momento se le saldría por entre las costillas. Pero en síntesis eso era lo que buscaba, lo incierto, lo inesperado…

28/4/14

El complot del café Bohemia



 W.G.G

—Hágalo de la forma en que lo crea conveniente, no me interesan los detalles. El profesional es usted, solo me interesa que no sufra, un trabajo limpio y rápido. La mata y la desaparece para siempre, —dice con voz fría y pausada, y con un marcado acento puntano.

Estoy a punto de volcar el agua en el inodoro, pero mi mano queda congelada. Debajo del lavabo y por un hueco mal tapado, se filtra la conversación de la mesa que da a esa parte del baño. Debían haber llegado poco tiempo atrás, pues al pasar por allí no divisé a nadie. Ruego que los aromas de mi forzada deposición no los pongan en alerta. Entorno la tapa, me subo la ropa con sumo cuidado y espero.

22/4/14

El huevo, el diablo y los pollitos

W.G.G            

 

A Gabo, alfarero de ilusiones…



Hoy leí en el Nuevo Herald que mi amigo Francisco Carbonero,  “el manos de ángel”, el mejor ilusionista que jamás haya marcado sus pasos sobre esta tierra, había fallecido en la isla de Cuba. Soy el único que conoce la verdad. Cargo obligación de limpiar su nombre de la atrocidad por la que se lo acusó aquella noche neoyorkina, diez años atrás.

 La vocación por la magia que el Pancho poseía, hallaba su génesis en un amor incondicional por las gallinas. Ni loros, tampoco gatos, ni siquiera perros, sus mascotas preferidas habían sido siempre esos plumíferos cacareadores.

28/3/14

La eterna rutina de Pedro Heriberto Torres


Hombre solitario bajo la lluvia



W.G.G





           Pedro entreabrió la puerta que daba a la calle alrededor de las seis de la alborada, como lo hacía siempre, y asomó la mitad del torso al exterior. Clareaba en Paraná el segundo lunes de noviembre, una tenue luz re-coloreaba las casitas sobre Francisco Soler y Vucetich. El aguachento cielo, sumado a una leve pero fresca brisa, aconsejaba el uso del camperón impermeable para cubrir el saco de la oficina.


Su primera acción tras ingresar fue prender la radio que estaba sobre la heladera. Un escalofrió acompañado por un bufido lo obligó a acercarse a la hornalla encendida donde se calentaba el agua para el mate. Después de tomar un par de amargos que chupó con fruición, provocando ese ruido que tanto le agradaba, se pegó al espejo del baño iniciando el ritual de todas las mañanas. Quince minutos de exhaustiva afeitada, depilada entre las cejas y ataque a los pelos de la nariz y las orejas con la pincita.

15/12/13

Custodio del Tiempo


  

W.G.G.
         Las noticias que brindaba el canal universitario ese mediodía daban pena, causaban escozor. La Docta se desangraba en manos de cientos de salteadores de la más baja ralea, producto de una sociedad enferma, aletargada, en terapia intensiva. La falta de coordinación, de previsión, de simple sentido común y decencia de la corrompida clase política, tanto provincial como nacional, sumada a la complacencia de gran parte de la ciudadanía habían alentado este caos. La década lucia irremediablemente perdida y los dos años de transición se presentaban lentos, tortuosos. Sin embargo nada de esto parecía afectar el humor de Sebastián Diego Paredes, ubicado en la parte baja del subsuelo emocional. Tomaba mate con un cuarto de pan criollo mientras observaba sin ver la pantalla de su sony 14”, de los viejos, a transistores. Le daba igual si de la Sota arreglaba con los uniformados o si se prendía fuego la ciudad, siempre que el incendio no quemara su sucucho en la Avenida Hipódromo del Barrio Jardín cordobés.

29/10/13

De Nitro a Jaime Prats




W.G.G

 

 Jaime Prats, Mza, Argentina. Diciembre del 2005.

            El sauce llorón empapó sus ramas en el torrente de agua y hojas recién liberado. Cuatro gallinas y una gata huyeron del canal sombreado por los álamos. Más allá, a la altura de la toma que desviaba el agua hacia el rancho y sentado sobre un mantelito de plástico a cuadros, Leonardo esperaba ansioso masticando un puñado de mentas. A un costado tenia el catalejo de su tio-abuelo y los dos libros que estaba leyendo; La isla del tesoro y Los Viajes de Clovis Dardentor.

Se incorporó como un rastrillo pisado en sus dientes cuando escuchó el lejano rumor. En su mano derecha sostenía una carabela hecha de palillos, fósforos y corazón de hinojos, que iba a ser puesta a dura prueba en un par de minutos. Quien la observara con detenimiento descubriría en ella una verdadera obra de arte, digna de un excelso miniaturista.


Tres cuzcos sarnosos lo escoltaban y empapados con el éxtasis del niño, proferían una batería de ladridos,  lucía como si las colas movieran los cuerpos de lo felices que estaban. Con esfuerzo bajó las compuertas, cerrando los dos canales que iban, uno a las papas, tomates y pimientos y el otro a la viña y demás frutales. Dejó abierta la hijuela que circulaba por la huerta, desembocando en la pileta donde se almacenaba el agua de la casa. Más tarde volvería a abrirlas, ahora necesitaba todo el caudal para “La Pinta”.

1/10/13

De Cholulos y Otras Yerbas...



       Chorreaba el cielo una llovizna caladora de huesos. En la playa del Hotel Delano, en South Beach, el día más horrible del año se desgastaba en los ojos de un mesero recién ascendido y dos acomoda reposeras que aun resistían atrincherados en la caseta. ¿Fecha?, diciembre del año 1999, hacía año y pico que había arribado a Miami procedente de Aruba, isla del caribe holandés donde (junto a mi esposa Daniela) residimos por casi una década, teniendo allá dos bellos arubianitos.

            El mar de un turquesa turbio se sumaba al frio para desalentar a posibles bañistas. Solo las gaviotas parecían disfrutar los chapuzones. Un tubo principal de las cloacas de aquel sector de Miami se había roto y miles de litros de aguas negras se volcaron al océano, como a unos seiscientos metros del hotel. Esa jornada, como en las tres anteriores, nos iríamos casi en blanco. Solo el mísero salario de cinco veinticinco dólares por hora. En un trabajo como el nuestro, la propina se constituye en el setenta por ciento de los ingresos. El sueldo apenas te alcanza para los descuentos.

7/9/13

Los Fantasmas de Savannah


           
W.G.G


            Durante la niñez y comienzos de mi adolescencia había ido varias veces al lugar de mis ancestros maternos, Savannah, capital del condado de Chatham, ubicada a orillas del océano atlántico sobre la desembocadura del rio que le da nombre. Aunque el viaje más largo y fructífero al sur de Georgia fue el último, realizado por causa del fallecimiento del tio Malcom, el mayor de los hermanos de mama. La acompañamos al funeral junto con mi hermana Doris y desde diciembre del 63 hasta marzo del 64, pasé los mejores meses en década y media de vida. Quizá los únicos recuerdos interesantes de un muchachito extremadamente tímido, con todo un catálogo de traumas y complejos.


A los ojos de un joven melancólico y soñador este poblado del sureste norteamericano estaba dotado de un encanto peculiar. Casas centenarias de madera y amplios balcones, plazas arboladas con el “spanish moss”, musgo español, colgando por donde vieras, oscuras calles silenciosas y todo un catálogo de relatos sobre aparecidos, brujas, reencarnados y demás yerbas sobrenaturales.

Cuando el escoces James Edward Oglethorpe llegó al área de la desembocadura del rio Savannah en 1733 le pareció un lugar ideal para fundar su ciudad. Con la ayuda de un numeroso contingente de colonos irlandeses e ingleses, luego se sumarían franceses y judíos de distintas partes de Europa, construyó el pueblo en base a un diseño de calles perpendiculares solamente, ubicando a cada dos cuadras un espacio verde. Veinticuatro de ellos engalanan el casco original, no he vuelto a ver una urbe con tantas plazas y tan juntas. La ciudad hechizada posee ochenta cementerios y medio centenar de sitios encantados.

En aquellas “vacaciones” y para mitigar el aburrimiento, nos propusimos con Doris recorrer cementerios y casas embrujadas. Estuvo frio, nublado y lloviznoso casi todo el invierno, lo que nos ofrendó un contexto perfecto para nuestras tenebrosas excursiones.

5/9/13

VIII Allí donde cae el Niagara

                                                  Capítulo VIII de http://waltergreulach.blogspot.com/2011/08/perfil-triste-sobre-bourbon-street.html   

La magia de las cataratas del Niágara
W.G.G


El alivio que lo había acompañado desde que subió a la interestatal 10 east dejando atrás New Orleans, se fue transmutando en ansiedad a medida que atravesaba Louisiana, Missisipi y Alabama. Ahora a las puertas de Montgomery se sentía desanimado, melancólico, aplastado como una babosa contra el asiento del P.T. Cruiser. Por vez primera le sobrevoló la idea suicida de volver al Snake Hole y unirse a Carina para siempre. No le cabía duda sobre la literalidad de la frase “unirse para siempre”. Aquella noche de su desvirgue, cuando abrazados en la cama lo inundaba de arrumacos, la madame largó su sentencia.

—El destino volvió a juntarnos mi cielo y ahora es por toda la eternidad. No dejaré que nada ni nadie nos separe. Nadie juega conmigo, nadie me usa ¡Te lo juro, solo la muerte te apartará de mí —amenazó con una vehemencia intimidadora y besó sus dedos en cruz!

           Con la piel de gallina y el corazón trabado decidió en aquel mismo instante marcharse a mil años luz de la querida asesina serial, pero ahora, con el tiempo limando las espaldas, se acrecentaba su imagen bajando la escalera envuelta en transparencias y los te quiero con olor a menta y anís, expulsados por sus labios pulposos, flotaban por doquier. Un par de ojos verdes encandilaban su memoria dejando en la oscuridad todo lo demás. El deseo primaba sobre el miedo y como un cocainómano que lucha para no inclinarse a aspirar otra línea, habiéndose jurado un nunca más, enfiló el auto a la banquina, apagó la radio y el motor respirando con dificultad debido a que una puntada lo acosaba en el medio del pecho. Con manos sudorosas  prendió las balizas y recostó al máximo el asiento. Necesitaba relajarse, pensar con claridad, sopesar los pro y los contra.