14/8/11

PERFIL TRISTE SOBRE BOURBON STREET (cuento largo)


                                               I  Adiós a Miami

W.G.G (Dibujo de Juan Romero)

Atravieso el primer toll de la I 75, saliendo de Miami, mas o menos a la hora seis de la mañana. No hay casi tráfico y las luces del amanecer colorean de un naranja claro los techos de las casas agrupadas a la vera de la interestatal. Numerosos viviendas se  construyeron durante el boom inmobiliario de la década pasada. Ahora la mitad estan vacías o en proceso de hipoteca. Arriba me cobija un cielo sin nubes, aunque el pronóstico indica sesenta por ciento de chances de lluvia para el mediodia.
El volante comienza a vibrar desviando mi atención del paisaje, observo por el espejo retrovisor el acopladito de U.haul colgado al P.T Cruiser. Parece estar todo bien, quizá solo sea el estado de la ruta, me conforto y disminuyo la velocidad corriéndome al carril mas lento. No tengo prisa, es jueves y recién el lunes al mediodía tengo que presentarme en el restaurante de New Orleans.

Abandono Florida sin dejar huella alguna, como no he dejado impronta tampoco en mis cuarenta y nueve años de inexistencia. Siempre en el lado mas oscuro de las sombras, excelso en el arte de pasar desapercibido, un verdadero campeón del no compromiso. No me queda en Miami, despues de quince años, ni un amigo, ni una mujer, ni siquiera un gato a quien llamar contandole de mi viaje a Louisiana.
No se si siempre fui así, solo se que en las dos décadas pasadas la cosa empeoró. Hay veces, como ahora, que reflexiono sobre mi desamparo emocional y me deprimo y me aíslo aun mas, si eso es posible. Por esto me estoy dando una ultima chance de reordenar mi caos marchándome a un lugar bien lejos, donde nadie me conozca, donde pueda comenzar de cero una vida normal, conocer amigos, encontrar alguien a quien querer. En síntesis sacarme el sello de rarito que me estamparon en la frente.





Un cartel me indica que estoy entrando al área de Naples, recién ahora caigo en cuenta que tengo sintonizada la radio E.S.P.N desde que salí. Muevo con rabia el dial hasta encontrar una emisora de música country. Me he propuesto no volver a escuchar o ver futbol, por lo menos no hasta que me transforme en un ser humano normal. En Miami trabajaba de 23 a 7 como guardia de seguridad en obras en construcción. Dormía de 8 a dieciocho y después miraba partidos por cinco horas. Todo esto en una piecita de dos por tres con un bañito que alquilaba a una señora mayor. Aparte de las horas de laburo, en las cuales me encontraba totalmente solo, y mis salidas al súper a comprar comida, cerveza y cigarrillos, no tenia otro contacto con la realidad. En las noches libres me emborrachaba y las madrugadas me hallaban riendo y hablando con el televisor.

Encuentro una zona de descanso. Me estaciono buscando estirar un poco las piernas y aprovechar para comer un pedazo de pizza que me quedó de anoche. El cielo se ha encapotado y luce de un peligroso tono gris oscuro, las primeras chispas de lluvia salpican el parabrisas. Un grupo de niños bajan de un bus escolar y se dirigen corriendo hacia los baños. No hay negocios, solo los sanitarios y en el medio un tinglado con dos o tres vendedores ambulantes de cítricos y agua.
Enciendo un camel y reclino un poco el respaldo. Solo quedan seis cigarrillos en el paquete, después de acabar con ellos, los dejo para siempre. Hacer ejercicio, no tomar ni fumar. Una nueva vida en todo sentido, me digo mientras saboreo el exquisito humo que penetra en mis pulmones. Me gusta estar sentado en el auto cuando llueve, el tintineo sobre la fibra de vidrio me adormece y me llena de dulces nostalgias.

Me remonto al momento en que parece haber quedado anclado mi presente y el día a día de los treinta años pasados. Instante matriz de mi espantosa soledad. Un vinculo nefasto que tratare de romper con esta huida a New Orleans. Todo comenzó, o terminó para mi, el día en que desapareció Carina.
Recuerdo los acontecimientos con dolorosa precisión. Había caído sobre Salto de las Rosas una de esas nevadas que solían cubrir San Rafael cada dos o tres agostos, Era domingo al mediodía y el pueblo se aletargaba bajo el manto níveo. Cursaba por entonces el sexto año de la escuela industrial y ella el quinto de la comercial, vivíamos en la misma cuadra, a cuatro casas de distancia y disfrutábamos de nuestro quinta temporada de noviazgo.
Acababa de levantarme, el termómetro sobre la heladera indicaba siete grados bajo cero. Me acuerdo hasta del piyama azul y verde que llevaba puesto y unas pantuflas de franela negra. Mi madre preparaba unos ñoquis asesinos y el olorcito del estofado me atraía como un sonámbulo hacia la cocina. Mis hermanos miraban tele en el comedor, con los gatos en la falda, mientras mi viejo ponía el embudo en una botella y luego la llenaba con su vino tinto patero. Boca y River jugaban a las tres y con mi padre habíamos presionado a la vieja para poder comer temprano. Todo era paz, todo era armonía …

Entonces nos llegó el bullicio de la calle, luego una andanada de golpes lastimando la puerta acompañados por las súplicas de la mamá de mi novia.

Habían mandado a Carina a comprar pan a la despensa de la esquina y después de dos horas aun no regresaba, no tenían idea donde podía estar. Treinta años después, todavía la estamos esperando. Su ausencia fue como un golpe de nocaut para mi. No hay forma de explicar cuanto quería yo a esa joven. Nadie la volvió a ver nunca más, ni se tuvo la minima pista de lo que podría haber sucedido con ella. Recuerdo que justo la tarde anterior nos habíamos jurado amor eterno, lo que incluya mantenernos vírgenes hasta nuestra unión matrimonial. Aun hoy mantengo en pie aquel pacto de adolescentes.

Había comenzado a llover torrencialmente cuando retorné a la I 75, enfilando hacia Tampa.

http://waltergreulach.blogspot.com/2011/08/ii-un-monstruo-llamado-sheikra.html

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Esto me huele a que se te ocurrio en tus ultimas vacaciones. Me equivoco? Veremos que intringulis te traes...
Un beso Irma...

DANI dijo...

La parte de arriba, la de la montaña rusa, es la continuación de esta ¿no?
Esta buenisima. ¿Asi de miedo le tienes a los rollers?