dibujo de Carlos Nine
W.G.GEl año fue el 88, o quizás principios del 89, no exijan a mi memoria datos precisos. Teníamos en FM.Capital un programa producido por Cachito Correa. Todos los domingos, comenzando al mediodía, recorríamos por el rio Paraná las costas aledañas a la capital entrerriana. Íbamos a diferentes balnearios entrevistando a la gente que buscaba refrescarse del húmedo y extenuante verano litoraleño.
Aquel día estábamos en Los Arenales (o tal vez en la Toma Vieja), el travieso tiempo baraja las playas. Como a las tres, comimos un asado bastante particular, una ristra de chorizo con abundante queso provolone. Eso sí, todo acompañado por un delicioso Termidor tetrabrik (¿o era un Toro viejo?). Después de un momento de reposo, hicimos las notas acostumbradas y subimos a un barquito alquilado. Creo recordar en aquel grupo, además de Cacho, a Marcelo Manucci y a Marcelo Macarone, mi operador preferido.
Allí lo crucé por primera vez. Era el capitán y única persona presente en la barcaza. Nos dio la bienvenida con una sonrisa franca, plantada en un rostro gentil. Flaco, altísimo, con una barba gris y enrulada. Llevaba un gorrito azul (tipo piluso), limpio pero cuarteado por los años. Su voz, áspera y profunda, pronunciaba con modulación de orador consumado cada silaba. Los ojos de un celeste perturbador, parecían contener al mismo universo.
















